Dos preguntas que simplemente no me interesa responder…
Hastiado de mi conocimiento me comí un membrillo. Vamos, negrita.
No siempre las cosas son realizables. Lo que uno desea no puede ser siempre obtenido, menos cuando uno desea modificar algo de si mismo.
La voluntad es algo vital para ser. Pero ella solo aparece cuando quiere. Es libre. Como lo social durkheimiano, mi voluntad existe por fuera de mí y solo se relaciona conmigo para subyugarme. Violencia, la voluntad usa a la violencia en sus formas más perversas. La voluntad es terrorista, siniestra. Ella causa pánico, sólo la posibilidad de su no-estar puede modificar la conducta a tal nivel que todo se torna insoportable.
Cuando la deseo, cuando la necesito, ella no siempre está ahí. Cuando la invoco, cuando la fuerzo, ella siempre se niega a salir. Los amigos de mis enemigos son mis enemigos. Ella es amiga de mí inconsciente y él, infinito, es némesis por definición y realizado a no ser la excepción.
Necesito, nuevamente, una extremidad que se aproxime, necesito alejarme de Artaud, de Evaristo, de Gilles, de lo platonicamente hermoso. Necesito acercarme a la realidad, ese horror platonico.
Platon era un idiota. Otro rico con problemas trascendentales intangibles. Hay que volver a la realidad una. El vacío es la plenitud del ser y solo en el tiene espacio. El pensamiento mata, yo no quiero morir. Yo me quiero casar, Galan. Y usted?
Me chupan la pija vos y tu vieja. Estoy harto de los que hablan en difícil para hacerse los intelectuales y expresar sentimientos emos.
“Hagamos asado, tomemos fernet.” Dijose alguna vez Ricky Maravilla y es, en efecto, maravilloso pensamiento.